lunes, 9 de junio de 2008

Felicidad

Las cosas le dolían demasiado. Quizás ese precisamente fue el motivo de su dicha sosegada: saber que la felicidad es transitoria, conocer el intransigente discurrir del momento, y aceptarlo.

viernes, 23 de mayo de 2008

Sueños

LLevo varios días soñando que me monto en un tren de cercanías acompañada de un caballo blanco. ¿Qué diablos puede significar eso?

jueves, 22 de mayo de 2008

Una parada en el camino

A veces hay esta necesidad de desconectar del mundo. Dejar de ver a los amigos, a la familia, contemplar tan sólo las caras de la frutera del barrio y de la muchacha que vende el pan en una tiendecita de mi bloque. Estar sólo uno con uno mismo en plena autonomía y autosuficiencia, con días enteros por delante para pensar, escribir y volver a pensar.
En la soledad uno busca aliados que estimulen más el tránsito por el camino. Esta semana os traigo tres recomendaciones: una película, "Cometas en el cielo"; una canción, "Mi niña Lola" de Conch Buika; y un libro maravilloso, "Tres deseos" de Amalia Bautista, con cuyo poema os dejo:

ALGUNOS INFELICES

Todos necesitamos que nos quieran.
Algunos infelices, sin embargo,
no sabemos vivir para otra cosa.

lunes, 19 de mayo de 2008

El insomne

Cuando sus amigos le preguntaban asombrados por los motivos de su inminente boda con aquella muchacha tan insípida y aburrida, él invariablemente contestaba que ella era lo que más sueño podía causarle en el mundo.

jueves, 15 de mayo de 2008

A mi hermana

Para mi también ha sido un gustazo volver a tocar contigo, hermanita. Como siempre. Porque al tocar siempre desprendes la misma fuerza, el mismo empuje que, inevitablemente, me recuerda cómo tienen que sonar las cosas. Y porque entonces se producen esos momentos mágicos en los que parece que las dos respiramos al mismo tiempo, donde no importa que repentinamente se nos ocurra hacer cosas que nunca hemos hecho antes y que no habíamos ensayado, porque todo tiene su lógica, todo está en su sitio, y las dos sabemos que la otra lo va a entender sin palabras de por medio. Porque así es la música. Y no importa que desde la calle nos acompañe una banda de cornetas :)

Lo dicho; un placer. Y nos vemos en el siguiente.

domingo, 11 de mayo de 2008

La compañera del cestero

Yo te amaba. Amaba tu rostro de manantial quebrado por la tormenta y la clave de tu ámbito estrechando mi beso. Algunos se confían a una imaginación circular. Ir me es suficiente. He obtenido de la desesperación un cesto tan pequeño, mi amor, que lo han podido trenzar con mimbre.

René Char, de "Odio del poco amor"

miércoles, 7 de mayo de 2008

Último aviso: el dúo de las hermanas Policinska ataca

Por si alguien despistado todavía no lo sabe, este sábado, día 10 de mayo (esperemos que sin demasiado calor), esta servidora y su hermana actuarán a las 20 horas en el Ateneo de Sevilla (calle Orfila). Un programa de violín y piano no demasiado largo, pero muy bonito: una sonata de Mozart para calentar los motores, el Vals - Scherzo de Tchaikovsky, y para finalizar, una de las sonatas más hermosas que existen, de César Franck.

Y perdonadme por escribir tan poco últimamente, pero ando enredada en conciertos, audiciones, exámenes que ya están al caer, los encuentros poéticos, etc. Y además está el calor, que adormila a conciencia mi cerebro...

lunes, 5 de mayo de 2008

Independencia

Sentirse niña otra vez por un momento. Dejar que alguien haga algo por ti no porque tú no puedas hacerlo, sino por el mero placer de abandonarse, por sentirse un tesoro frágil al que cuidar. Que alguien cocine para ti tu plato favorito, te acompañe a urgencias aunque solamente tengas un dolor de garganta, que te lave el pelo como si tú misma no pudieras hacerlo.
La independencia de la mujer es su bien más preciado. Lo tiene que ser aún más cuando, por un momento, lo entrega a alguien.

jueves, 1 de mayo de 2008

La tristeza planea sobre nosotros en forma de ave

El pequeño Sami pasó a la mejor vida hace dos días. Yo sabía que éste era el resultado más probable: la veterinaria a la que fui me advirtió que era muy, muy complicado sacar adelante a un polluelo que acababa de salir del cascarón, pero aún así no puedo remediar sentirme triste y abatida, después de tenerlo respirando sobre mi mano. Me hubiera gustado verlo convertido en un mirlo fuerte y brillante con sus plumas negras...

lunes, 28 de abril de 2008

Cuidando bebés- pájaro (II)

Zipi y Zape han muerto :( Cuando volví hoy del trabajo, ya estaban fríos. Me lo temía, porque ayer por la noche ya no querían comer, y hoy por la mañana estaban muy débiles. Me he quedado triste todo el día; mira que se acostumbra uno a estos bichillos...
Aún queda vivo Sami, y desde que lo mantengo calentito su ánimo ha mejorado mucho. Se acaba de zampar un montón de leche y algo de jamón cocido. Es curioso, porque era el más pequeñito de los tres, pero resulta ser el que más se aferra a la vida. Es tan poca cosita que apenas ocupa un cuarto de la palma de mi mano, y sin embargo sigue luchando por vivir...

sábado, 26 de abril de 2008

Cuidando bebés- pájaro

Como no tenía cosas que hacer, ahora me he convertido en mamá de tres polluelos recién nacidos. Resulta que mis padres tienen una casa que tiene varias chimeneas, en las que siempre anidan los pájaros, y de vez en cuando éstos se caen por los tubos y acaban en la rejilla de ventilación de la cocina, en el calentador de agua o en la chimenea del salón. Esta vez se ha caído un nido entero, con tres pajarillos pequeñitos dentro... y claro, yo, que carezco de instinto maternal por completo, ahora ando cuidando estas tres criaturas que son de lo más feo que se puede echar en cara: todavía ni abren los ojos, no tienen plumas, y sus cabezas son deesproporcionadamente grandes en relación con el resto del cuerpo, salvo cuando se hinchan de comida, porque entonces tienen barriguitas de lo más graciosas. Por lo demás se parecen a bebés humanos en cuando que no paran de pedir de comer, luego duermen, y cagan más de lo que comen. Los dos más grandes siempre están juntos, por lo que les he llamado Zipi y Zape; aunque les ponga en dos extremos de la caja que ocupan ahora, siempre acaban uno encima del otro. El más pequeño en cambio siempre está solo, por lo que mi madre le llamó "Sami", que viene del polaco "sam", o sea, "solo". A ver si sobreviven; ya os iré informando, y por ahora os dejo alguna foto; espero que con el tiempo vayan mejorando su aspecto.



sábado, 19 de abril de 2008

Vendaval

y de repente el viento en la noche
el viento levantando las lágrimas de la lluvia
el viento jugando a cantar con las vallas y las barandillas
y los desagues hablando con el cielo

y tú no estás
y yo me escondo bajo las sábanas
para acunarme en la oscuridad
la oscuridad de la noche azotada por el viento


(Escrito en medio de la noche, mientras la cama parecía el único refugio ante los enfurecidos elementos...)

sábado, 12 de abril de 2008

Estambul (III)

Pero Estambul, claro está, es algo más que sus mezquitas y los gatos que las vigilan. Es el Cuerno de Oro, manso y resguardado de los vientos por las edificaciones túpidas de sus dos orillas, y el Bósforo embravecido en su travesía entre el Mar de Mármara y el Mar Negro que agita con fuerza los barcos que navegan cerca de su orilla europea o asiática. Es el agua que murmura en la Cisterna - Basílica, Yerebatan Saray, reflejando y multiplicando sus columnas entre las luces fantasmales. Es calor de la gran piedra de mármol en el hammam, el baño turco, donde la desnudez de los cuerpos no sonroja a nadie y donde la piel se libera de todo aquello que no necesita, purificándose en un ritual antiguo. Es el trasiego de las calles comerciales de Beyoglu y el tranvía antiguo que baja desde Taksim por la calle Istiklal, llena de tiendas de ropa y de típicas delicias turcas. Son las vistas desde la Torre de Galata, que dan vértigo y fe de lo inabarcable que es Estambul.






Estambul es sobre todo su gente que abarrota las calles a cualquier hora del día y se esconde en sus casas de noche. Son los mercaderes de los bazares, capaces de hablar en casi todas las lenguas del mundo para venderte al mejor precio (para ellos) las alfombras, las cerámicas, las caligrafías, las joyas, las lámparas que esconden genios, las teteras que duermen plácidamente con sus sueños barrigudos, los instrumentos que cualgan pacientemente en un mudo descanso, o las especias que forman montañas de colorido intenso y picante. Son las mujeres siempre con pañuelos en la cabeza y los hombres que no dejan de mirar con curiosidad a las turistas con ojos claros y pelo rubio con el que juega el viento. Son los pequeños comerciantes del callejón de los libros tras la mezquita Beyazit, donde un viejo prepara el té en un samovar en medio de la plazuela y donde los libros son arte puro y vivo en sus miniaturas doradas. Pequeñas hormigas en movimiento constante de millones, y sin embargo algunos se paran a veces y miran hacia delante, observando algo que se escapa a la atención del viajero en un instante en el que el centro del universo deja de girar.







El último día la lluvia cae con una gris constancia. Es un buen momento para un paseo solitario, cuando casi no hay rastro dee vida por las calles. Pero la llamada a la oración no distingue entre días buenos y malos y aparece siempre puntual, recordando que l avida no nos pertenece a mosotros, sino a un Dios lejano y distante al que debemos rendir tributo. Y en el momento de la llamada a la oración estoy prácticamente sola en la explanada entre la Mezquita Azul y Ayasofia. El canto del muecín sale desde la Mezquita Azul y agita los delicados hilos de la lluvia. Al momento, le responde el muecín de la mezquita pequeña situada en un lado de la plaza y en la que no se fijan los turistas, y durante unos minutos parece haber un duelo respetuoso entre las dos mezquitas, cuyos muecines no coinciden nunca en su llamada. Cuando finalmente el silencio cubre la plaza, sólo quedamos la lluvia, las siluetas de las mezquitas y yo. Y ya es tiempo de volver a casa.

jueves, 10 de abril de 2008

Después de la lluvia...



...siempre vuelven los atardeceres.

lunes, 7 de abril de 2008

Los exiliados

Persiguen por las calles
sombras antiguas
retratos de muertos
voces balbuceadas
hasta que alguien les dice
que las sombras
los pasos las voces
son un truco del inconsciente.
Entonces dudan
miran con incertidumbre
y de pronto
echan a correr
detrás de un rostro
que les recuerda otro antiguo.
No es diferente
el origen de los fantasmas.

- Cristina Peri Rossi