jueves, 7 de febrero de 2008

Locuras

La poesía es una forma de hablar con uno mismo; lo único bueno de hacerla por escrito es que así no te meten en el manicomio...

8 cosas que me hacen sonreír

Hala, me han pasado por allí un meme, y como estoy poco inspirada, pues lo voy a hacer. Se trata, evidentemente, de escribir 8 cosas que te hacen sonreír. Lo mío es un serio problema, porque dada mi innata incapacidad de contener las lágrimas, lo que me provoca sonrisa también puede provocarme un llanto interminable, aunque confieso que esto va un poco en función de si en el día en concreto estoy ovulando o no (que sí, que sí, que las hormonas son una putada...). En fin, allí van:

1. Despertar viendo el sol detrás de la ventana. Si es con alguien que me da un abrazo y que no ha roncado toda la noche, mejor.
2. Mis amigos, especialmente cuando me dicen que estoy loca.
3. Mi hermana, cuando me dice ídem.
4. Un buen pastel de chocolate (Dios, pero que básica y que fácil de contentar soy).
5. Juan Carlos cuando me dice que le molo, Juanjo cuando me llama valquiria y Alberto cuando me llama la no-Penélope.
6. Las clases con mis alumnos (aunque algunas también son para llorar). Tocar el piano cuando estoy hasta los ... de todo.
7. Andar por el césped con pies desnudos. La playa también vale, pero sólo cuando la arena no quema :P
8. Una discusión acalorada sobre cualquier tema interesante.

Como véis, he procurado obviar respuestas obvias (valga la redundancia), como besos, caricias... que a mi eso no me hace sonreír, sino me acelera el pulso, jeje.

Paso el meme a todos los que tengan ganas de hacerlo. Y el que no tenga blog, lo puede hacer aquí en los comentarios, que no veas lo que se ha animado la cosa últimamente entre tanto anónimo.

martes, 5 de febrero de 2008

Recortes

Este año, inevitablemente, se está conviertiendo en un resumen, en una carpeta de recortes que de alguna manera quieren organizarse, agruparse, tejer un hilo inequívoco en el tiempo. Por más que intento evitarlo, hay cosas que permanentemente invitan a recordar, a echar la vista atrás; las preguntas de Alberto sobre qué hacíamos en el año 1998, el encuentro vía Internet con mis antiguos compañeros de colegio/instituto de cuando todavía hablaba y escribía en otra lengua (con algunos de ellos pasé 11 años en el mismo aula, pero eso merece un post aparte), las charlas con Juanjo o con Alberto acerca de no dejar nunca de hacer cosas que uno desea hacer y que a lo mejor ha pospuesto en algún momento, el hecho que me haya encontrado alguien de quien no pensaba volver a tener noticias. Y no sé por qué tan repentinamente se hace este bucle en el tiempo, pero es como si algo me estuviera preparando para cruzar la línea de los 30 años que cumpliré dentro de unos meses, o como si me estuviera esperando algún cambio que previamente exigiera recapitular lo que ha sido hasta ahora para dar el paso siguiente con más convicción, con más fuerza. No lo sé. Pero hoy, dejando otras reflexiones para otros post, empezaré con contar mi año 1998.

A estas alturas del 98 yo apenas llevaba unos meses en España. Pasaba las mañanas tocando el piano y las tardes en la facultad de Ciencias de la Información, como se llamaba por aquel entonces, en un edificio que se nos caía a cachos. Estaba perdida entre el bullicio de mis compañeros, iba a los exámenes con diccionario debajo del brazo, y me sentaba con un grupo de cinco chicas de las que dos, Paola y Marta, siguen siendo mis amigas. En primer trimestre cogía apuntes con lápiz, para corregir luego las faltas; en el segundo la mitad de clase me los pedía para fotocopiarlos. Sacaba unos cinco libros a la semana de la biblioteca, y era la primera que se quedaba dormida en todas las fiestas y salidas nocturnas. Todavía no conocía a Alberto, ni a Lola, ni a Diana; eso sí, Alma ya se convirtió en alguien importante para mi. En clases más aburridas escribía cartas muy largas a mi amiga Liliana, a la que le describía este mundo para mi todavía incomprensible. No leía poesía, y mucho menos la escribía. Era muy tímida, y además siempre temía no entender bien lo que me decían. En algún momento apareció alguien en mi vida, pero luego se fue lejos. Ese año saqué notas mediocres, pero asistí a clases maravillosas de Adrián, Manuel Ángel o Pilar. Me sentía sola. Me sentía extraña. Me sentía perdida.

Definitivamente, es un año al que no me gustaría volver.

lunes, 4 de febrero de 2008

Nombrarte

No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en un muro,
algo en el viento, un sabor amargo.

Alejandra Pizarnik, de "Los trabajos y las noches"

martes, 29 de enero de 2008

El blog es un reflejo de nuestro ego...

Más grande en algunos casos, más pequeño en otros. Espero ser el segundo caso :)

lunes, 28 de enero de 2008

Canción de amor

Sumida en mis exámenes, tengo poco tiempo para escribir, pero os quiero dejar hoy unos versos de un poeta de voz ronca (demasiados cigarrillos), lengua muy mala y corazón de oro, un descubridor de poetas desde la tribuna de la Biblioteca Nacional, un mangífico recitador y destripador implacable de poemas ajenos, Enrique Gracia Trinidad.

"La duda tiene nombre de mujer
con ojos tristes,
es hija dde la luz y los espejos,
besa como jamás besó su hermana la certeza,
y a veces, por la tarde, se viste con un traje de alquitrán
y acapara la noche.

Es una puta descarada que nos sonríe por oficio,
una perfecta zalamera
de la que nos enamoramos
cuando por vez primera nos parece que ya somos poetas.
Luego siempre se encarga
de romper en pedazos el cristal del orgullo,
de hacer que se nos crispe la risa por venir.

Está loca,
se ha metido en mi cama con un ciego susurro
de besos de jengibre
y ha violado mis sueños más hermosos.
Despertaré mañana, estoy seguro, con resaca de noche malograda,
la voz entumecida
y una larga distancia respirando en mi boca.

Es para odiarla...
pero la quiero tanto..."

sábado, 26 de enero de 2008

Dos días, dos películas

Disfrutando de un pequeño parón entre los exámenes (que son la causa más directa de escribir poco aquí últimamente), he aprovechado los dos últimos días para ir al cine. Primero una película libanesa que está actualmente en cartelera: "Caramel" de Nadine Labaki. Un film sencillo que cuenta la vida de cinco mujeres que se enfrentan a su manera a la vida, al amor, a distintos problemas morales, y cuyas decisiones no siempre son fáciles, aunque sea quizás las más correctas (es que tantas y tantas veces lo correcto nos rompe el alma...). Una luz muy especial, muy cálida, de tonos anaranjados, y una música también digna de mención.
La segunda película es algo absolutamente opuesto. "La eternidad y un día" del director griego Theo Angelopoulus (la última del ciclo dedicado a este director en Fundación Cajasol de Sevilla) es una película lenta, pausada, que deja al espectador sobrecogido por su luz cansada, fría, que en algunas escenas casi hiela, como en aquella de la frontera, que parece la boca misma del infierno. Me encantaron las cartas de la mujer al viejo (o entonces no tan viejo) poeta, que son amor, mar y poesía al mismo tiempo. Me encantó la idea de vendedor de palabras. Y la música, que aparece poco, pero que recuerda las olas tranquilas meciéndose al sol. Altamente recomendable, eso sí, en algún día tranquilo y sin estrés, porque tiene un ritmo muy pausado.

miércoles, 23 de enero de 2008

Recomendación

¿Por qué no echáis un vistazo aquí?

lunes, 21 de enero de 2008

Formas del tiempo

La música de Brahms es la prueba más irrefutable de la relatividad del tiempo.

Y aquí tenéis una muestra de ello: su tercera sonata para violín y piano, en re menor. En realidad quería poner la segunda, pero no he encontrado nada interesante en el youtube... De todos modos, es una de mis preferidas, y eso que conozco las tres de violín a la perfección, de tocarlas tanto. Disfrutadlo mucho!!! (el tercer video contiene el tercer y cuarto movimiento).





viernes, 18 de enero de 2008

jueves, 17 de enero de 2008

Uno no se hace poeta...

se descubre poeta.

Al filo de lo improbable

Si alguien te dice lo ideal que eres, ¡huye! Lo más probable es que no te conoce para nada...

miércoles, 16 de enero de 2008

El prisionero

Hace tiempo que vivo en una casa
sin puertas ni ventanas. Me cortaron
por impago la luz, y no funcionan
los electrodomésticos. Si suena
el teléfono, pienso que no es nadie
y evito descolgarlo. Algunas vecces
me cansa tanta paz, y me pregunto
si algún día podré cambiar de casa.

Luis Alberto de Cuenca

lunes, 14 de enero de 2008

Arpa



La mano eternamente condenada a detenerse; los transeúntes que contemplen la escultura eternamente condenados a esperar una nota que nunca llega..

sábado, 12 de enero de 2008

Foutaises



Y a ti, ¿qué te gusta?