viernes, 23 de noviembre de 2007

Santa Cecilia (un día más en el conservatorio)

El despertador suena con la crueldad de siempre, y por quedarme un ratito más aferrada a la almohada luego llegan las prisas: la ducha, el desayuno, un rápido chequeo del correo electrónico, responder a algún mail que otro; luego corriendo al coche y cruzando los dedos para que no haya por una vez ningún atasco en el camino, que últimamente siempre llego tarde al maldito claustro. Pero ¿a quién se le ocurrió poner un claustro el día de la santa patrona de los sufridos músicos?

Desde luego mis preocupaciones por llegar tarde han sido en vano; nada más cruzar el umbral del conservatorio constato que la mayoría de mis compañeros están todavía charlando tranquilamente por los pasillos; a mi me asaltan Antonia y Lourdes, las profesoras de violín, para hablarme de las audiciones de diciembre, y luego Alejandro, para ídem; aquello parece la caza de la pianista sin tener en cuenta que todavía no consigo recuperar el aliento después de cruzar la pasarela del río (¿hay acaso algún miembro del conservatorio que no aparca en La Cartuja?) dos veces, por haber olvidado el móvil en el coche. Subiendo al aula del claustro intento repasar mentalmente todas las audiciones que deberé tocar en diciembre y me salen unas cuantas. Desde luego, las Navidades se cogerán con ganas...

Me pregunto por qué hay tanta cola delante de la mesa de la directiva y cómo que todavía no ha empezado el claustro. ¿Regalan algo? ¿Jamones para la Navidad? ¿Aguinaldo? Está claro que no, para que nos vamos ilusionar; es sólo para firmar la asistencia al claustro, por si alguien se quiere largar antes. Por fin empezamos; desde luego la lectura de las actas de la reunión anterior es tanto más larga cuanto más se ha discutido en el claustro, y esta dura media hora, más o menos tiempo suficiente para que mi amiga Elena me ponga al tanto de los chismorreos nuevos que no vamos a reproducir aquí. Otra amiga, Gaelle, llega un poco tarde y no se sienta con nosotras porque al lado nuestra se ha ubicado su ex marido, muy oportuno como siempre; de todos modos nos enseña de lejos su nuevo peinado y nos indica que luego ya hablaremos de nuestro viaje a Lisboa el fin de año.

Antes de pasar a la lectura del plan del centro, el jefe de estudios nos informa amablemente que hay todavía un número residual de alumnos, 42 en concreto, que no reiben al día de hoy clases de música de cámara, porque al parecer no hay nadie quien pueda acogerlos. Empujada por la vena reivindicativa (que suele salirme una vez por claustro) me levanto para decir que 42 no me parece un número nada residual y preguntar quién diablos hizo la distribución de los grupos para que ocurriera eso. Todos buscan con la mirada al único Catedrático de Música de Cámara que, por casualidad, no se encuentra entre los presentes. Después de una corta discusión que termina con una pelea acerca de si es mejor formar un trío de trombones o distribuirlos en quintetos, por fin se lee el plan del centro, que es para echarse una cabezadita, y más en voz de nuestro director. Acabada la lectura, y antes de las discusiones, me esfumo; un claustro es un claustro, pero yo tengo dos audiciones a la semana siguiente, y algún ensayo extra que hacer para que mis queridos alumnos no pierdan la cabeza como en la última. Termino el ensayo y todavía me engancho al final de la discusión del plan del centro, justamente en las eternas reivindicaciones de falta de espacio a las que la directiva eternamente responde que ya tendremos más aulas y un auditorio cuando se ejecuten las obras de la tercera fase de la rehabilitación del edificio; a estas alturas lo de tercera fase suena a que antes nos encontraremos con un marciano en el patio del conservatorio que con un auditorio bien hecho y derecho; claro, para qué una sala de conciertos en un conservatorio superior de música...

El claustro termina tarde, así que sólo queda la opción de tapear algo antes de entrar a clase; y menos mal que hoy sólo van tres. Primero una alumna con una sonata de Beethoven; menudo trabajo nos espera con esto, porque por ahora la sonata parece estar muerta... En medio viene Gaelle para decirme que probablemente se suspenderá el concierto que iban a dar en Alameda por lo de Santa Cecilia; ahora mismo la lluvia está cayendo como una cortina densa y gris y la humedad se huele en el pasillo. Menos mal que en el aula ya funciona la calefacción; ya nos han dicho hoy que no pensemos tanto en las terceras fases y nos contentemos con el hecho de tener por fin la caldera...

Viene otro alumno, Natanael, y nos disponemos a tocar el concierto de Sibelius; después de que el año pasado le diera tanta caña con la calidad del sonido en la sonata de Franck, el principio del concierto crea una atmósfera increible, partiendo tan sólo de un suspiro, de la nada. Conforme pasan los minutos, la música crece y crece, se tensa y se retuerce, para terminar con un final tremendo. Acabamos exhaustos, pero por fin hay algo en este día que realmente ha merecido la pena, aunque ya sólo se queda en el recuerdo y en esta sensación en los dedos de haber hecho algo bien. Una buena manera de celebrar el día de la patrona. Otra clase más, y vuelta a casa, a pesar de que algunos compañeros insisten en que me quede para la copita que se va a ofrecer a los profesores del centro. Pero yo prefiero tumbarme en la alfombra del salón con unas cuantas vela encendidas y leer algo que me envuelva en la belleza de las palabras.

De vuelta a casa unas cuantas llamadas (que dónde estoy), un mensaje de María (su hermano está mejor), y otro de un compañero diciéndome que están las croquetas y el jamón pero falta la sal del conservatorio, es decir yo, y que me venga allí. Ni caso; yo ya me dispongo a dormir acurrucada por una voz que viene de lejos...

Feliz dia de Santa Cecilia.

sábado, 27 de octubre de 2007

...

¿Conservar
un amor entre unos brazos?
No. En el aire de los ojos,
entre el vivir y el recuerdo,
suelto, flotando,
se tiene mejor guardado.

Pedro Salinas, El contemplado

miércoles, 24 de octubre de 2007

De la fragilidad de las cosas

La vida siempre sigue.

La cotidianeidad acaba imponiendo su reinado de acciones repetidas. No queda otro remedio que volver a levantarse, a caminar, a lavarse los dientes tres veces al día. A veces es muy fácil, porque aparentemente tan poco ha cambiado, y porque tantas veces ya hemos aprendido que todo lo bello pasa delante de nosotros para no volver, para no quedarse, y somos tan adultos que podemos asumirlo sin demasiadas lágrimas, sin histeria, sin dolor derramándose por los costados. La vida sigue... y logramos olvidar, reir, y hasta nos resulta asombrosa la facilidad que tenemos para ello. Y sólo hay algunos momentos, algunos relámpagos provocados a veces por una palabra, un sonido, un olor, en los que el estómago se nos hace un puño, y en los que nos damos cuenta que todavía echamos de menos algo, aquella cosa tan insignificante que nos hacía tanta gracia...

Luego, la vida sigue adelante una vez más.

lunes, 22 de octubre de 2007

Exposición de Raghu Rai

Los que me conocéis sabéis lo importantes que son para mi las palabras. Sin embargo, a veces una imagen logra callarnos porque nos habla con una fuerza excepcional. Así son las fotografías de Raghu Rai, un fotógrafo que durante últimos cuarenta años se dedicó a captar en imágenes la realidad y la vida e su país, India. Hasta final de noviembre se puede ver una exposición suya en la Fundación de las Tres Culturas, antiguo pabellón de Marruecos de la Expo.



Hay algunas fotos que cogen el corazón en un puño.


viernes, 21 de septiembre de 2007

La noche larga

Hoy en Sevilla celebramos la noche larga de los museos. Desde las 9 de la noche hasta las 3 de la madrugada en diferentes museos de la ciudad habrá diferentes actividades, todas gratuitas, igual que la entrada al museo. Si alguien se anima, igual nos encontramos por alli!!!

Podéis consultar el programa de las actividades en: www.nochelarga.com

miércoles, 19 de septiembre de 2007

AMANTES, 1995

Por la noche, las migas en la cama
parecían restos del desayuno
consumido horas antes. Eran en realidad
el rastro dispuesto para poder hallar la vuelta
desde el desfiladero de los sueños.

Jorge Riechmann

lunes, 17 de septiembre de 2007

Reencuentros

En una ciudad en la que uno amó, o por lo menos quiso un poco, las cosas nunca vuelven a ser las mismas. En sus calles queda la memoria de los paseos con manos entrelazadas, de besos en cada esquina, de caricias clandestinas en los bancos de las plazas. Algunos lugares quedan marcados para siempre por la presencia de aquel con quien compartíamos a veces más y a veces menos, a veces las confesiones más intímas, a veces sólo momentos de placer. Son recuerdos que en algunos casos duelen, y en otros nos hacen sonreír recordando el tacto, los olores, las mil y una travesuras cometidas....

Hoy he sonreído al encontrarme con él en la calle; volviendo luego a casa no pude no recordar lo peligroso que era conducir con él, algunas noches sin dormir y, como no, aquel ascensor de su casa...

domingo, 16 de septiembre de 2007

11-S


parece que fue ayer
cuando nos dimos cuenta
que no era verdad
aquello que nos contaban
sobre el fin de la historia

fue un día normal
pero el cielo se cubría
de fuego naranja y de humo
y de las ventanas caían
siluetas pareciéndose
a frágiles muñecos de papel seda

había hojas blancas
elevándose entre las nubes
para posarse luego
en las calles de Manhattan
con el cansancio de palomas
que traen su último mensaje

el mundo contenía la respiración
y llenaba sus pulmones de polvo
del cual éramos parte
y testigo mudo de asombro

parece que fue ayer
cuando el nuevo siglo
nos enseñaba su rostro
cubierto de sangre

jueves, 13 de septiembre de 2007

¿Sabíais que...?

Entre los nayar (un grupo cástico hindú) las mujeres se casaban en la pubertad, permanecían unos días junto a su marido, y luego volvían a sus casas, siendo libre de tener a partir de entonces amantes, de los cuales algunos eran considerados de paso, y otros eran llamados "maridos visitantes".

Entre los mokhthoditi existe la costumbre de uniones entre las personas que ya están casadas, que tienen dos formas: o la mujer vive con otro hombre como si fuera su esposo, o el hombre visita a la mujer en casa de su marido. Lo curioso es que los hijos nacidos de este tipo de unión son considerados a todos los efectos hijos del matrimonio regular de la mujer.

Los sambias creen que el cuerpo masculino es inherentemente incapaz de producir semen, por lo que celebran rituales de inseminación de jóvenes desde que éstos cumplen unos 6 o 7 años hasta más o menos 20, la edad a la que los muchachos dejan recibir el semen oralmente para empezar a pasarlo a discípulos más jóvenes.

Los navajos reconocen tres sexos físicos: varones, mujeres y hermafroditas; estos últimos son llamados nadle, y sus parejas sexuales pueden ser hombre o mujeres. Se distingue entre los nadle verdaderos, que son aquellos que tienen realmente alguna ambiguedad en sus órganos reproductivos, y los falsos, que pueden ser hombre o mujeres genitalmente y sin ambrago adquirir el status de nadle. Curiosamente, la homosexualidad no está permitida en esa sociedad...

Entre los nuer de África, las mujeres estériles se casan con otras mujeres, y luego buscan un progenitor para su esposa, lo que a los ojos de la sociedad las convierte en padres.

En la India algunos hombres mediante la emasculación (operación quirúrgica en la que se quita el pene y los testículos) se convierten en una especie de tercer género, mientras que en Borneo los hombre se agujerean el pene para ponerse un pasador, supuestamente con el fin de aumentar el placer de la mujer durante las relaciones sexuales.

¿Qué os parece?

martes, 11 de septiembre de 2007

Después...

Atardecer en Bulgaria, julio 2007



El fin del verano no es una cuestión de fechas ni de calendarios que no logran cerrar del todo aquellos días de luz y libertad que se tejen entre los sueños y la cotidianeidad. El fin del verano es un proceso, el de guardar las maletas en un sitio oscuro donde soñarán con pesadillas de los aeropuertos, el de ordenar fotos de aquellos lugares a los que no pertenecemos pero que ya nos pertnecen en nuestra memoria, el de despedir a los compañeros de viajes, aquellos con los que descubríamos el mundo y aquellos que sólo nos acompañaban en los pensamientos. Las postales llegaron ya a sus destinatarios en su vuelo de palomas cansadas, se repartieron todos los regalos que acabarán en el fondo de algún cajón, pero hay todavía sol en las calles y en el aire flota alguna esperanza, frágil y sin aliento. Es entonces cuando cae la primera lluvia después de tantos meses, y la realidad golpea de pronto y con crudeza para devolvernos a la esclavitud de la rutina, a la paciencia de todos los días que marcharán en filas hasta que el sol vuele otra vez alto, todo lo alto que pueda. Y


sólo en una cajita de recuerdos

el mar sigue hablando

con las conchas

domingo, 9 de septiembre de 2007

Acontecimientos culturales

Dado que muchos de los que leéis este blog sois amigos míos y vivís en Sevilla, quiero deciros que igual que ya pasó alguna que otra vez el año pasado, voy a colocar en esta página algunos acontecimientos culturales de nuestra ciudad que me parezcan interesantes o dignos de ver. La primera es dentro de dos días: el martes 11 de septiembre a las 22 h. en la plaza de San Francisco de esta bella ciudad, la Orquesta Sinfónica de Sevilla ofrecerá un concierto para todo aquel que tenga ganas de asistir. El programa, aunque de música clásica, es muy agraciado incluso para aquellos que no se sienten con ganas de escuchar algo demasiado sesudo; se interpretará entre otra cosas las Suites orquestales de Carmen de Bizet o la Obertura de "El barbero de Sevilla" de Rossini, una música muy agradable para escuchar, y más al aire libre. La entrada es libre, así que espero ver a alguno de vosotros allí!!!

En vilo

sabes -
hoy hasta el cielo
se pregunta
si llorar

mientras
mi corazón se balancea
en los hilos invisibles
de la lluvia

sábado, 8 de septiembre de 2007

De vuelta...

De nuevo, una vez más, la página en blanco se convierte en el mejor de los amigos. De nuevo, necesidad de contar las cosas que no es posible susurrar en la oscuridad sin que escuchen solamente los fantasmas. De nuevo, demasiadas cosas guardadas dentro, de nuevo la necesidad de huir a ninguna parte.

De nuevo estoy aquí, contando aquello que me muerde por dentro y aquello que me maravilla...

Como siempre, bienvenidos a esta ventana desde la cual se pueden ver los atardeceres más hermosos...

martes, 22 de mayo de 2007

Que no llego, que no llego....

Este título pretende evocar, básicamente, la falta de tiempo (lo aclaro por si hay alguien malpensado, jeje). No escribo en el blog porque no tengo cuándo hacerlo, y además si tengo un ratito libre prefiero dedicarlo a escribir otras cosas. Pero bueno, prometo que dentro de nada pondré aquí cosas interesantes sobre mi próximo viaje: este sábado me voy a CHINA. Una semana en Pekín por causa de un concierto.
Creo que haré muchas fotos....

lunes, 7 de mayo de 2007

Verde que te quiero verde....




Lo que más me gusta de Londres son sus parques. Me gustan también otras cosas: las librerías de viejo en Charing Cross Road, las puertas de colores de las zonas residenciales, los marcadillos llenos de colorido, el sentir el pulso de una gran ciudad, la tranquilidad de las noches en las calles que de día son casi intransitables... Pero cuando más me gusta Londres es en primavera, cuando se llena de flores y los árboles se cubren por fin de una fina pelusa verde, renaciendo una vez más. Porque Londres está lleno de parques, más grandes y más pequeños, de plazas cubiertas de césped y plazoletas en las que la gente se toma un respiro y algo de sol echándose en un prado verde, sentándose en cualquier sitio, sin importarles que alrededor la ciudad sigue en ebullición de calles, tiendas y miles de pies pisando el asfalto.







Bueno, y como no, Londres tiene también sus atardeceres...



Hoy me siento feliz.